¿Cómo se compone música para un espacio que aún no existe? ¿Es posible crear una experiencia sonora inmersiva sin tener las imágenes finales de un proyecto?
Como compositor, supervisor musical y diseñador sonoro para “Un Viaje al Mictlán” de Fantasy Lab, José Luis Esquivel se encontró explorando nuevas técnicas y adaptando métodos familiares a un contexto completamente único. El reto no solo consistía en crear música para una experiencia del Día de Muertos, sino en desarrollar un paisaje sonoro completo que pudiera adaptarse a un entorno visual en constante evolución.
Composición Modular para Múltiples Espacios
La tarea inicial fue crear música para ocho salas distintas, cada una representando un nivel del inframundo azteca. La complejidad aumentó significativamente al darse cuenta de que, en muchos casos, tendría que componer sin contar con las visuales finales. Esta situación le obligó a desarrollar un enfoque de composición modular y altamente adaptable.
Estrategias de Sincronización
Para abordar la naturaleza dinámica de la experiencia, se implementaron dos estrategias clave:
- Marcadores de Tempo Flexibles: José Luis desarrolló un sistema de marcadores de tempo que podía ajustar a medida que recibía nueva información visual. Esto le permitió sincronizar puntos clave de la música con eventos visuales, incluso cuando los tiempos cambiaban durante el desarrollo.
- Stems con Puntos de Loop Dinámicos: Exportó cada composición en stems con múltiples puntos de loop. Esta técnica, inspirada en la música de videojuegos, le dio la flexibilidad para extender o acortar secciones según fuera necesario durante la producción.
Estas técnicas le permitieron crear una estructura musical que era a la vez sólida y adaptable, capaz de evolucionar junto con los elementos visuales en desarrollo.
Desarrollo Narrativo y Creación de Arcos Musicales
El proceso creativo comenzó con una reunión en la que, junto al equipo y el animador, desarrollaron una escaleta que delineaba la visión de los niveles del Mictlán. Esta estructura les permitió definir los “hit-points” clave, momentos específicos donde la música y el video debían alinearse perfectamente para reforzar la narrativa.
El desafío estaba en crear un arco musical que no solo complementara estos momentos, sino que también fluyera naturalmente entre ellos, manteniendo una coherencia a lo largo de toda la experiencia.
Integración de Material Preexistente
Un aspecto importante del proyecto fue la incorporación de canciones preexistentes como “La Llorona”, “Dios Nunca Muere”, “Babel”, y “Mañana en Tepoz, Pasarás”. Integrar estas piezas en la experiencia requirió un delicado equilibrio entre el respeto por las obras originales y la necesidad de cohesión con la nueva música.
En algunos casos, José Luis desarrolló motivos musicales basados en estas canciones, creando un puente sutil entre lo familiar y lo nuevo. En otros, diseñó transiciones cuidadosas para modular de una sección a otra, asegurando que el viaje musical fuera fluido y coherente.
Convergencia entre Diseño Sonoro y Composición Musical
En “Un Viaje al Mictlán”, se experimentó de primera mano la creciente confluencia entre el diseño sonoro y la composición musical. Un gesto orquestal podía transformarse en un evento sonoro concreto, mientras que un sonido diegético podía evolucionar hasta convertirse en un motivo musical recurrente.
Este enfoque holístico del paisaje sonoro le obligó a reconsiderar constantemente el papel de cada elemento auditivo, entendiendo su función tanto en el momento presente como en la narrativa general.
Optimización de Recursos en la Producción Musical
Uno de los desafíos más pragmáticos fue garantizar una producción musical de calidad con un presupuesto ajustado. Para ello, se implementó una estrategia que balanceaba el uso de instrumentos virtuales (MIDI) y grabaciones de instrumentos reales:
- Se utilizaron instrumentos virtuales para pianos, percusiones y sintetizadores.
- Para las cuerdas, se optó por una mezcla de MIDI e instrumentos reales.
- Se realizaron grabaciones completas de trompeta, vihuela y guitarra para capturar su expresividad única.
Esta aproximación permitió mantener la calidad de la producción dentro de los parámetros presupuestarios establecidos.
Conclusión y Aplicación Práctica
“Un Viaje al Mictlán” representa la culminación de estos desafíos técnicos y creativos. La experiencia está disponible del 10 de octubre al 10 de noviembre en Plaza Metrópoli Patriotismo, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de sumergirse en un mundo donde la música, el sonido y la mitología azteca se entrelazan de formas innovadoras.
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Y para un adelanto, escucha el tema principal, donde podrás identificar algunas de las técnicas mencionadas
¡Esperamos verte por ahí y platicar de más aspectos técnicos!
