¿Te has preguntado alguna vez cómo cambia el proceso creativo de un compositor cuando trabaja en un cineminuto de 60 segundos versus una serie de televisión?
Es fascinante cómo la duración de un proyecto audiovisual puede determinar completamente nuestro enfoque creativo, nuestras herramientas y hasta el destino final de nuestra música. Te invitamos a explorar esta conversación acompañando a Karina Rivero el próximo 22 octubre (toda la información al final), pero mientras tanto vamos a platicar un poco al respecto.
¿Qué significa “formato” en el mundo audiovisual?
En el universo cinematográfico y televisivo, los compositores nos enfrentamos a un espectro increíblemente amplio de posibilidades temporales. Desde los concisos cineminutos que cuentan una historia en solo 60 segundos, hasta las series que se desarrollan a lo largo de varias temporadas. Como creadores, tenemos que adaptar nuestra música a estos diferentes lienzos temporales, cada uno con sus propios retos y oportunidades.
Los formatos estándar son:
Formatos cortos: Cineminutos y cortometrajes (hasta 30 minutos)
Formatos medios: Episodios de series (30-60 minutos)
Formatos largos: Películas (más de 60 minutos)

A estos se suman las series de televisión y las plataformas de streaming, que han refinado el formato de episodios de duración media en múltiples temporadas, y las series limitadas, que suelen contar su historia en una sola temporada de hasta 10 episodios, como “The Queen’s Gambit” o “Queen Charlotte”.
Componiendo para formatos cortos: El arte de la concisión
En el mundo de los formatos cortos, cada segundo cuenta. Ya sea un cineminuto o un cortometraje, estos proyectos suelen desarrollar una idea única con pocos personajes, y nuestra música debe seguir estas mismas premisas.

Tomemos como ejemplo el cortometraje de Pixar “Partly Cloudy” (2009). En 5 minutos, la música se centra en un solo tema con sus respectivas variaciones, siguiendo la historia de sus protagonistas Gus y Peck. Las transiciones musicales entre las apariciones del tema principal funcionan como sustituto del diálogo, definiendo el tono y la emoción, pero siempre manteniéndose ancladas a la trama principal.
El aspecto práctico de trabajar en formatos cortos es tan variado como los proyectos mismos. Los presupuestos pueden oscilar entre cero y cientos de miles de pesos, y como compositores, debemos adaptar nuestro proceso creativo a estos recursos. Algunos proyectos nos permitirán trabajar con orquestas completas, mientras que otros requerirán que seamos un equipo de una sola persona, manejando todo desde la composición hasta la mezcla final.
Formatos largos: El maratón musical
Cuando pasamos a los formatos largos, el panorama cambia significativamente. Piensa en una franquicia como Star Wars, donde varios temas musicales se han ido desarrollando, variando y repitiendo a lo largo de múltiples películas. El tema de la Fuerza, del Imperio, de Leia – cada uno contribuye a una tapicería musical más amplia y compleja.

En estos formatos, podemos permitirnos paletas musicales más amplias y variadas: más temas, diferentes estilos instrumentales, mayores variaciones armónicas y rítmicas. Sin embargo, la cohesión sigue siendo crucial. Aunque tengamos más tiempo para desarrollar nuestras ideas, cada elemento musical debe tener una razón de ser narrativa.
Los retos logísticos también se multiplican exponencialmente. Trabajar en un largometraje o una serie implica componer horas de música, coordinar sesiones de grabación, preparar diferentes formatos de mezcla, manejar contratos para cada miembro del equipo, y mucho más. Los presupuestos se vuelven más complejos, y es esencial entender no solo las necesidades creativas, sino también las técnicas y logísticas del proyecto.
¿Y el formato medio?
Los mediometrajes son un producto que se ve poco. Muchos festivales de cine ni siquiera incluyen en sus categorías al mediometraje. Estamos acostumbrados a que es más fácil ver dos episodios de una serie que dos películas. Puede que los dos episodios duren 90-100 minutos, al igual que un largometraje estándar. Entonces, el formato medio es como un “subformato” dentro del formato largo, pues atiende necesidades similares.
La importancia de entender los formatos
Comprender estas diferencias entre formatos no es solo relevante para los compositores. Como espectadores, entendemos subconscientemente las consecuencias de estos formatos: nos plantean pautas para enamorarnos de personajes, seguir tramas y predecir desarrollos. Y la música es una parte fundamental de cómo estos formatos nos afectan y nos guían a través de la narrativa.

¡Únete a la conversación!
Te invitamos a profundizar en este vasto tema acompañando a Karina Rivero en una conferencia virtual a través de la iniciativa internacional ScreenCraft Works el próximo 22 de Octubre. Puedes atender de manera gratuita (será en inglés). Inscríbete aquí.
Para aquellos interesados en explorar más, recomendamos el canal de YouTube Omeleto y el sitio web directorslibrary.com, donde encontrarán excelentes ejemplos de cortometrajes. Y para una inmersión más profunda en el aspecto profesional, el libro “Working as a Film Composer” de Bill Brown es una lectura imprescindible.
