Este 10 de junio llega a los cines Disclosure Day, la nueva colaboración entre Steven Spielberg y John Williams.
Por sí sola ya sería una noticia importante, después de todo, estamos hablando de la colaboración número 30 entre dos de las figuras más influyentes de la historia del cine. Pero esta película llega acompañada de otro dato que vale la pena recordar: John Williams tiene 94 años.
Hace algunos años habló públicamente de la posibilidad de retirarse del cine. Aun así, cuando Spielberg decidió volver a contar una historia relacionada con vida extraterrestre, volvió a llamarlo y Williams aceptó.
La ciencia ficción de hoy suele sonar muy distinta a la de hace cincuenta años. Estamos acostumbrados a sintetizadores, texturas electrónicas y diseños sonoros que buscan transmitir lo desconocido. Williams viene de otra tradición: la de las grandes orquestas, las melodías memorables y las partituras que le dan una identidad muy clara a una película.
Una de las obras donde Spielberg y Williams exploraron esa idea fue Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Ahí la música no era únicamente parte de la banda sonora, sino literalmente el lenguaje con el que humanos y extraterrestres lograban comunicarse, y quizá lo más llamativo es que esa película nunca abordó el contacto extraterrestre desde el terror, lo hizo desde la curiosidad, el descubrimiento y el asombro.
Esa misma sensación sigue presente en Disclosure Day.
Aunque la película habla sobre visitantes de otro mundo, termina sintiéndose mucho más humana. Habla de personas, de relaciones y de un mundo que parece acercarse cada vez más al conflicto. En medio de todo eso, la historia encuentra espacio para hablar de algo tan simple como la conexión entre seres humanos.
La nueva banda sonora de John Williams acompaña esa idea desde el principio, utiliza únicamente orquesta durante toda la película, algo cada vez menos común dentro de la ciencia ficción contemporánea. Hay momentos de acción, momentos cómicos e incluso secuencias que por instantes recuerdan algunas de las partituras más reconocibles de su carrera.
Sin embargo, los momentos que más se quedaron conmigo fueron aquellos donde Margaret y Dany establecen una conexión particular con los animales. La música se vuelve contemplativa y aparece una voz femenina que parece surgir de la propia naturaleza. Por unos instantes, la película deja de concentrarse en naves, fenómenos inexplicables o visitantes de otro mundo. La atención se desplaza hacia algo mucho más cercano: la capacidad humana de maravillarse.
Y creo que ahí está una de las razones por las que John Williams sigue siendo una figura tan importante dentro de la música para cine, sus partituras no buscan impresionar con tecnología ni con complejidad sonora, buscan capturar la sensación de descubrir algo por primera vez.
Quizá por eso siguen conectando con nuevas generaciones de espectadores. Porque el asombro sigue siendo una de las experiencias más universales que existen.
Y pocas personas han sabido ponerle música como John Williams.
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¿Qué opinas tú de la música de John Williams?
Te leo en los comentarios del reel de esta semana:
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